En mi arte trato de plasmar la magnitud de parajes lejanos y puros donde el hombre aún no deja huella y las montañas se confunden con el cielo. Estar allí, y ser su discípulo minúsculo, sólo me produce admiración hacia el artista invisible que pinta y esculpe sobre todas las cosas.
Así define Jhon Artal su labor que ha desarrollado desde hace varios años. Artal, nació en Cali, el 24 de Septiembre de 1964, y llegó a Venezuela cuando tenía cuatros años de edad. Vivió hasta los 10 años en Caracas, y a partir de ese momento se trasladó junto a su familia a la isla de Margarita, en Nueva Esparta. Además de sus estudios regulares acompañó a su padre, el artista plástico Pablo Artal, en las clases de Serigrafía y Diseño que él dictaba en el Taller de Arte y Diseño Francisco Narváez, convirtiéndose así en su ayudante y alumno.
En Margarita participa en un programa de embellecimiento de la isla junto a su padre y compañeros de estudios, realizando numerosos murales, organizados por FONDENE.
Paralelamente a los 19 años, diseñó y construyó un avión ultraliviano con un motor de moto, el cual llegó a volar 300 metros de distancia. Posteriormente aceptó el reto familiar de vivir en la Gran Sabana, tierra de Tepuyes, y allí se impregnó de la magia de estas montañas, el recurso natural que él sabe plasmar en lienzos majestuosos, en sintonía con la riqueza estética y monumental de estos paisajes naturales con los que cuenta el país.




